Cuando nace una una nueva tecnología que desafía el sistema vigente es seguro que se encontrará dificultades para su despliegue provenientes de los actores que ya tienen implantación en el mercado y que ven peligrar una parte o todo su negocio.

En opinión de muchos, los vehículos eléctricos tienen problemas de autonomía y de sobrepeso debido a que las baterías que utilizan son pesadas y no acumulan tanta energía como un depósito lleno de gasolina.

Otro inconveniente sería el tiempo de recarga de las baterías, que una vez descargadas necesitan muchos minutos o incluso horas para alcanzar el nivel suficiente y volver a la carretera.

Además tampoco hay suficientes puntos de recarga instalados en las carreteras, capaces de abastecer adecuadamente a la flota de coches eléctricos.

Sin embargo todos estos problemas son similares a los que tenían otras tecnologías cuando aparecieron sus primeras versiones:

  • Los primeros PC con el monitor monocromo, sin disco duro, sin ratón y con 640 KB de memoria
  • Los primeros móviles llevaban una batería tan pesada que iba separada del teléfono

Puede que muchos o todos los inconvenientes que se achacan a los vehículos eléctricos sean ciertos, pero no cabe duda que serán solventados en un plazo muy corto por los fabricantes tradicionales o por algunos de los nuevos jugadores que quieren hacerse con una parte del mercado.

Los humildes principios del automóvil

Primer vehículo a motor Daimler
Primer vehículo a motor patentado en Alemania (1885)[2]

Cuando comenzó la producción de automóviles eran poco más que carretas sin caballos o bicicletas con motor, como puede verse en algunas viejas fotografías de finales del siglo XIX.

Primer Ford T y 10M
Primera versión del Ford T junto al vehículo 10 millones

El primer modelo del Ford T salió a la venta en 1908 y recibieron 15.000 peticiones de compra en los primeros días [1], a pesar que era un vehículo primitivo, sin comodidades y sin nada de lo que hoy en día consideramos imprescindible para que un coche sea digno de ese nombre (ni siquiera tenía volante).

Este primer vehículo evolucionó rápidamente, como se aprecia en la foto anterior, incorporando mejores ruedas, ventanillas, parabrisas, etc. De las distintas versiones de este modelo se vendieron, entre 1908 y 1927, 16,5 millones de unidades.

El recibimiento del mercado a este primer modelo se parece bastante al que tuvo el Tesla Model 3 cuando salió en preventa en 2016 [3] y más 400.000 personas hicieron una reserva, con un pago a cuenta de 1.000$. Aunque, a diferencia del Ford T, el modelo de Tesla tenía todo lo que se le supone a un coche y algo más, como la posibilidad de actualizar su software de forma remota.

 

El brillante futuro del vehículo eléctrico

Ahora desarrollo tecnológico se lleva a cabo en diferentes partes del mundo y no sólo en Europa y EE.UU. como a principios del siglo XX y el ritmo de los cambios no sólo es más rápido, sino que se está acelerando cada vez más.

De esta forma, lo que parecen ser graves inconvenientes de los vehículos eléctricos se solventarán en poco tiempo gracias a las mejoras en las baterías, en los métodos de producción y, sobre todo, en el software que es una parte fundamental de los nuevos vehículos.

En estos primeros momentos aparecerán un buen número de soluciones para cada problema, que con el tiempo se irán estandarizando a la vez que se reduce su número según unas se vayan imponiendo a las otras, como ocurrió por ejemplo con los reproductores de vídeo o los sistemas operativos para ordenadores y teléfonos móviles.

Finalmente quedarán unas pocas opciones que se convertirán en estándares de hecho, a la vez que muchas empresas pioneras se fusionan o desaparecen y los ganadores se quedan con todo el mercado.

Ejemplos

  • Sistemas operativos para ordenadores: iOS, Windows, Linux
  • Sistemas operativos para móviles: iOS, Android
  • Mensajería: Whatsapp, Telegram
  • Buscadores: Google

El negocio alrededor de los vehículos eléctricos

Las proyecciones son de vender 9 millones de vehículos eléctricos en 2020 y entre 40 y 70 millones para 2025 [6].

No solo van a hacer negocio los fabricantes de los vehículos, sino que está creciendo todo un ecosistema que sacará provecho de esta nueva oportunidad, que va desde las empresas mineras que producen las materias primas necesarias para estos vehículos y empresas de baterías, hasta las empresas de puntos de recarga, las empresas eléctricas y las que ofrecen soluciones informáticas y big data.

En resumen, los vehículos eléctricos no son una moda pasajera, sino un cambio de modelo hacia la electrificación del transporte, que va a avanzar a un ritmo cada vez mayor y aparecerán nuevos nichos de mercado y nuevas oportunidades de inversión.

Algunas cifras

Litio: Se necesitarán enormes cantidades de litio para fabricar todas las baterías necesarias para los millones de vehículos que se esperan fabricar en los próximos años. La previsión es que las 160.000 toneladas anuales actuales se incrementen entre 400.000 y 500.000 anuales durante la próxima década.

Cobre: Debido a la mayor cantidad de cobre presente en los vehículos eléctricos, las redes de transporte y los puntos de recarga se espera un importante incremento de la demanda [5], que pasará de las 200.000 ton/año actuales a las más de 1.600.000 para 2027.

Aluminio: La utilización de elementos más ligeros en los vehículos eléctricos también producirán un incremento de la demanda de aluminio, que pasará a 10 millones de toneladas para 2030.

Puntos de recarga: Según las estimaciones [8] el mercado de los puntos de recarga tendrá un valor de 30.000 millones de dólares para 2024.

Referencias

  1. Ford T
  2. Benz
  3. Tesla Model 3
  4. Demanda de litio
  5. Demanda de cobre
  6. Previsiones de ventas
  7. Demanda alumnio
  8. Mercado de puntos de recarga